
Somos Teresa y Rubén, los actuales guardianes de Cerrucos de Kanama. Nuestro legado se extiende más allá de nuestras vidas, comenzando con el bisabuelo de Teresa, seguido por su abuelo y su padre. Cada uno de ellos fue pionero en su tiempo y se dedicaron a la ganadería y la elaboración de queso artesanal en Los Navalucillos, un pueblo cuyo nombre es sinónimo de quesos de calidad.
Nos mantenemos fieles a nuestras raíces y respetamos el legado quesero que ha pasado de generación en generación.
Cada queso que creamos es un acto de honestidad, donde la transparencia y el compromiso con lo auténtico se reflejan en cada detalle. Queremos que disfrutes nuestros quesos con la certeza de que detrás de ellos hay manos honestas y un profundo respeto por lo que hacemos.
Es la energía que impulsa cada paso de nuestro proceso, desde el cuidado con el que moldeamos la cuajada hasta el esmero con el que giramos cada queso.
Para nosotros, hacer queso es más que un oficio; es un arte en el que la naturaleza y la creatividad se unen.
Es nuestra bandera y el principio que guía cada decisión. Nos enfocamos en cada detalle, desde la selección de la mejor leche hasta el tiempo preciso de maduración.
Cada queso refleja el cuidado y la maestría que aplicamos en cada etapa de su creación. Es más que un sabor; es una experiencia sensorial que habla de nuestra búsqueda constante de la excelencia.
Respetamos el ciclo natural y trabajamos en armonía con el entorno que nos rodea.
Cada queso es un homenaje a la tierra, adoptando prácticas que protegen y preservan nuestro paisaje.